Este proyecto fue realizado en la ciudad de Goma, capital de la provincia Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo, se centra en las dinámicas cotidianas que sostienen la vida a través de sistemas informales de intercambio.
En un contexto de vulnerabilidad estructural, donde el acceso a recursos básicos es limitado, la economía se organiza a partir de redes invisibles que articulan circulación, trabajo y subsistencia.
Lejos de una lógica de excepción, la informalidad se presenta como sistema: una forma de organización que permite que la vida continúe y la persistencia de sus habitantes como una forma activa de resistencia.












